¡El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal…!

¡El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal…!

junio 21, 2024 0 Por Diego Fernando Rincón
0 0
Read Time:3 Minute, 49 Second

Para los amantes del tango no es desconocido el nombre de Enrique Santos Discépolo, más conocido como Discepolin y también como el filósofo de la música ciudadana.  A Discépolo se le recuerda especialmente por componer lo que los especialistas llaman “los tangos fundamentales”. Tangos que persisten la historia, que arraigan al género musical y que son escuchados generación tras generación. Los que nos gusta el tango le debemos a Discépolo joyas como Cafetín de Buenos Aires, Esta noche me emborracho, Cambalache, Canción desesperada, Soy un Arlequín, Tormenta, entre otras…

Sus tangos siempre dibujaron historias fuertes y populares. La violencia de sus letras suscitó siempre la reflexión acerca de un mundo, que como él mismo decía, “siempre termina por agitar la razón del que es honrado”. Sus letras se apartaron de la influencia modernista de Rubén Darío, parece que adoptó lo grotesco del teatro (porque también era actor, guionista y poeta) sin pudor alguno, tal como suenan sus canciones; porque, sí, además de letrista era compositor, hacía letra y música.

La burlona proliferación de ideas de cada tango de Discépolo levantó ampolla en las sociedades más conservadoras de la Argentina de principio de siglo XX. Tanto era el humor socarrón y satírico de sus letras, que muchas de sus canciones fueron censuradas e incluso prohibidas. Es lo que sucedió con algunos tangos como Yira Yira, Uno y Tormenta… y es que hay que recordar que en muchos de los tangos de Discépolo se nota un hombre desgarrado constantemente con una sociedad injusta y paradójica.

En 1939 Discépolo escribe uno de los más bellos tangos de su repertorio: Tormenta. Este tango cristaliza al Discépolo atrevido, que incluso rozó su atrevimiento hacia la religión. Tormenta muestra magistralmente la reacción de un hombre frente a las injusticias del mundo. Presenta  a un hombre creyente, decepcionado, renegando de su fe, como enjuiciando a Dios. La versión más famosa de este tango la realizó la orquesta de Francisco Canaro con una brillante interpretación vocal de Ernesto Famá. Sin embargo, no es esta versión la primera interpretación de Tormenta.

Por esas cosas de la industria musical, del folklore y lo comercial; siempre conocí este tango en la versión de Francisco Canaro. Pero, al escuchar la versión de Carlos di Sarli con la voz de Mario Pomar, se me hizo más interesante este tango, sabiendo que había encontrado la primera versión. Lo curioso e interesante de la historia no es solo haber descubierto una versión más antigua, sino, fiel a toda la letra compuesta por Discépolo.

Así es… la letra de la versión de Canaro suprime una parte de la letra original, ¿por qué? Eso aún me lo pregunto. Lo cierto es que la letra de la versión de Di Sarli mantiene el 100% de la letra compuesta por Discépolo. Existen otras versiones donde se juega con el orden de la letra original, otras donde se suprime la misma parte que suprime la versión de Canaro; pero todas las versiones, excepto la de Di Sarli, terminan con tal contundencia que suenan a acusación a Dios.

La versión de Francisco Canaro termina “… el seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal”. Pero, en realidad la letra continúa… eso es lo que se descubre en la versión de Carlos di Sarli. La versión de la orquesta de José Basso con la voz de Floreal Ruiz, por ejemplo, es la misma letra de la orquesta de Canaro con la única diferencia de repetir la última estrofa: Si hoy la infamia da el sendero y el amor mata en tu nombre, ¡Dios!, lo que has besao… El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal. Hay un énfasis fuerte en el descontento sentido con la versión de José Basso. Algo similar ocurre con las versiones de Roxana Fontán y la de Rubén Juárez. Al terminar la letra con esta estrofa, hay que decirlo, Dios sale muy mal librado.

En la versión de Di Sarli la letra continúa: “No quiero abandonarte, yo, demuestra una vez sola que el traidor no vive impune, ¡Dios! para besarte… Enséñame una flor que haya nacido del esfuerzo de seguirte…”. Parece que se le da una oportunidad a Dios de defenderse, aunque en lo que sigue, la duda del personaje de la letra no desaparece. ¿Por qué las otras versiones no han ido hasta el final de la letra? Lo interesante de escuchar todas las versiones y tratar de conocer la historia de la letra y de su compositor, radica en que todos pelean con Dios, unos lo condenan y otros le dan otra oportunidad.

 87 total views,  3 views today

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %